¿Sabías cómo fue que se comenzaron a servir postres?

¿Quién no ha terminado de comer un rico platillo, y se encuentra pensando en lo delicioso del postre que está por venir? Pero debemos saber, que no siempre los postres fueron el último plato a degustar en la comida. Quizás tampoco teníamos conocimiento de que hace algunos siglos estos ni existían.

Los postres vienen a ser de esos alimentos muy deliciosos, a los que esperas con ansias luego del íntimo bocado de comida salada. Posiblemente nos ha pasado que al concluir la comida, sentimos que a nuestro paladar le hace falta algo dulce como un flan, una rebanada de pastel, o simplemente unas fresas o duraznos con crema. Ese extra es el que viene a complementar toda buena comida, pero también puede suceder que se trate de sólo un antojo. Bien, conózcanos desde cuándo nos acompañan los postres.

Historia detrás de los postres

El azúcar es un ingrediente que se desconocía hasta hace unos siglos, por lo que en los libros de cocina del siglo XVI no es posible encontrar nada semejante a lo que actualmente se conoce como postre. Los postres tienen su origen en la idea de que servían para que ciertos alimentos pudieran conservarse y durarán más tiempo sin llegar a dañarse, según la periodista gastronómica Lucía Díaz Mardurga, ella señala que en el siglo XVII fue publicado el primer libro de repostería, en donde los dulces ya eran vistos como una comida más.

Cuando no había postres, ¿Qué se comía?

Para endulzar los alimentos era utilizada la miel de abeja. Por ejemplo, en los tiempos de Jesucristo, se conoce que los panaderos también se comportaban como pasteleros, y de esta manera tomaban el jarabe de las abejas para combinarlo con frutos secos. Del mismo modo, en la Biblia y en el Corán se hace referencia a diversas citas metafóricas relacionadas con la miel y los frutos secos.

Pero entonces, ¿Cómo fue que se llegaron a servir los postres luego de las comidas?

El nuevo mundo nos hizo un gran regalo, y es gracias a las plantaciones de caña de azúcar que se disminuyó el precio del azúcar y en consecuencia se transformó en ese ingrediente elemental para los alimentos. Es así, como hasta a mediados del siglo XVII, los postres eran ofrecidos como una transición entre los platos fuertes, con la idea de servirse al final de la cocina como sucede en la actualidad.

Otra de las historias acerca de los postres señala que tras la llegada del rey Luis XIV de Francia, quien era conocido como el rey glotón pues transformó la gastronomía, solicitaba que le sirvieran la fruta exótica como escultura durante cada festín de Versalles.

Todo mantenía la doble intención de ser tanto postre como decoración de los alimentos, como si se tratara de una obra de arte, desde ese entonces es que se inician como ahora los conocemos. Más allá de la historia, siempre será importante consentirse con un buen postre, pero con límites debido a que algunos de estos deliciosos postres suelen ser alimentos que contienen más calorías.