No solo los minerales y metales pueden ser usados en creación de joyas, la comida y los postres también

Corría el año 2008 cuando Alba Tous presidenta de Tous se sincronizan al ser nombrada dirigente de esta compañía para sustituir en el cargo a su padre Salvador Tous, tal relevo se hizo del conocimiento público a través de un comunicado emitido por la firma. 

En ese entonces Alba Tous contaba con 40 años, siendo licenciada en gestión de joyería en Lausanne (Suiza), trabajaba en la empresa desde hacía veinte años y durante los últimos seis había estado vinculada a la dirección general. 

Su nombramiento fue tomado por decisión unánime de la familia en un momento donde la empresa se encontraba inmersa en un plan de expansión internacional con la finalidad de fortalecer en ese entonces, su presencia en Estados Unidos, Asia y Latinoamérica. 

Aparte de dicho cambio, se creó una nueva dirección de relaciones institucionales que estaría liderada por Rosa Tous, quien hasta el momento era la directora de mercadotecnia y comunicación.

Cuando leemos algo relacionado con las joyas, a nuestra mente solo vienen los hermosos diseños elaborados por empresas como la dirigida por Alba Tous, es decir, la marca de joyas y accesorios Tous. Pero es que el término “joyas” se ha extendido más allá, incluso abarcando el mundo de la gastronomía, por lo que se ha llegado a decir que la gastronomía y la estética se encuentran irremediablemente unidas. 

Nadie puede negar que la comida nos entra por los ojos, y es por ello que siempre nos va a atraer aquello que vemos más bonito o más agradable a nuestra vista. Es por esta razón que numerosos artistas y creadores pertenecientes a otros campos que no guardan relación con la cocina han empleado la comida como temática o quizás fuente de inspiración y han diseñado objetos de distinta naturaleza. Un excelente ejemplo son unas deliciosas joyas, que se ven super hermosas y hasta provoca comérselas.

La anterior se trata de la colección de bisutería y accesorios que fue creada a manos de la diseñadora de origen chino Xi Lu, quien está radicada en París desde el año 2000. Echando un vistazo a su catálogo es posible comprobar que no sólo cuenta con un gran dominio de la técnica en sus creaciones, sino que aparte de ello nos muestra un gusto bastante marcado al momento de elegir y diseñar los motivos para sus obras.

La comida convertida en joyas

La diseñadora señala que está enamorada de la estética lujosa y refinada que nos presenta la gastronomía francesa, sobre todo cuando se trata de sus dulces y postres, aunque también muestra especial atracción por los colores brillantes y formas modernas que nos presenta la comida rápida. 

Es así, cómo es posible encontrar en su tienda desde adorables pendientes con forma de galletas, hasta anillos emulando las palomitas de maíz o collares que nos ofrecen perritos calientes.

La recomendación es darle un vistazo a la tienda online, aunque sólo admiremos sus colecciones. Esta es una diseñadora que nos ofrece distintos formatos de joyas a las que ha agrupado en colecciones temáticas, y se mantiene trabajando arduamente para lanzar series nuevas. 

En el mercado existen numerosas personas que sienten gran debilidad por las reproducciones de objetos en miniatura, y sobre todo si se trata de comida, de modo que no descartarán realizar algún pedido.

Hay quienes no quieren engordar debido a los postres

No es un secreto que la gastronomía nos ha atrapado a todos de una u otra forma por la comida, y también por comer, incluso algunos llegan a hacer kilómetros solo por poder cenar en determinado restaurante o para comprar un género que es difícil de encontrar.

Muchos de quienes circundan este tipo de entorno pueden comprender, en el caso de otros solo esperan que algo caiga. Para algunos lo que les falta es llevar el plato preferido colgado a modo de medalla del Sagrado Corazón.

Y es que en realidad, si se puede llevar con nosotros esas llamativas pulseras que se asemejan al cordón de un Franciscano, o quizás lucir el diamante que nos regalaron en un aniversario, si lo que buscamos es dejar bien claro quiénes somos y lo que nos gusta, así que podemos colgar en el cuello un huevo pasado por agua o también lucir alguna salchicha en hojaldre en el dedo corazón. Y es que si lo pensamos mejor, no irían mal unas kokotxas colgadas en la oreja, o una fabada asturiana luciendo en el pecho.

Es por esta razón que fue creada la colección “Voy a Engordar”, de Mi Patata Corazón, se trata de una propuesta muy original que va más allá de lo común cuando se trata de diseñar bisutería. Su origen no solo se debe a la glotonería, sino a la fascinación desarrollada por una anticuaria por el colorido y la estética de los escaparates de las pastelerías, estas son piezas tan delicadas y pequeñas como curiosas y bien cuidadas. Esta es la manera en cómo las califica su autora, pequeñas joyas gastronómicas.

Y aunque pensemos que con la comida no se juega, también existen aquellas personas que hace caso omiso y se dedican a la creación de auténticas maravillas como por ejemplo paisajes elaborados con comida, cosa que por un momento nos hace olvidar que luego todo será un «desperdicio» tan solo con encontrarnos inmersos en la belleza de las imágenes.

Edible Vistas se trata de una serie de fotografías que fueron realizadas por Eszter Burghardt y en las mismas se recrean paisajes a través del uso, principalmente de tarta y leche. Seguidamente utiliza su lente macro a fin de conseguir que esos pequeños montículos de bizcocho y esos charquitos de leche nos lleguen a parecer auténticas montañas, lagos y valles.