¿Eres de los que cocina, o de los que come?

En la actualidad, el sector gastronómico se encuentra sujeto no solo a la visión de un consumidor racional, que se enfoca en la búsqueda de la maximización de la utilidad de lo que consume, también se le ha añadido una dimensión que resulta irracional a este proceso de consumición. 

En otras palabras, para el consumidor de la gastronomía, semejante a como sucede con la decisión de adquirir por ejemplo, alguna pieza de joyería de la marca TOUS de Alba Tous, su valor no se encuentra solamente en el producto que se ha comprado, en la marca que hemos seleccionado o en el objeto una vez poseído, sino en la experiencia que se tuvo al momento de la compra y de su consumo, eso es lo que lleva a vivir ese momento. 

Ante ello, es importante señalar que los expertos sostienen que las emociones resultan una dimensión que es clave dentro del comportamiento de compra, por lo que  el marketing se ha visto revolucionado, y en consecuencia, el marketing experimental todavía está siendo utilizado.

Una vez que el consumidor se encuentra en casa, resulta interesante detenernos y preguntarnos ¿qué sabemos de él?. Sabemos si nuestro consumidor ha comprado productos frescos para comer, llegó a disfrutar del momento de comprarlos en el mercado y si la razón se encuentra en que ha hablado con muchas personas, entre otras interrogantes. 

Ahora que se encuentra en su casa ¿que hará? ¿Solo cocinara para comer? ¿Funciona el cocinar solo como una tarea que es útil para comer? Esta serie de cuestionamientos resulta interesante, al igual que preguntarnos  acerca de la “experiencia de cocinar”, y lo que sucede a continuación. 

En efecto, cocinar resulta necesario debido a que numerosos alimentos deben ser cocidos para ser digeribles, aunque es posible que encontremos mucho más que tan solo la dimensión de la obligación. 

Autores como Holbrook, han llegado a dar una definición de este valor y una tipología que funciona para categorizar y clasificar los distintos tipos de valores que se pueden encontrar en las experiencias de consumición. Dicha tipología se encuentra estructurada en tres variables: extrínseco/intrínseco, auto-orientado/orientado hacia otros y activo/reactivo. 

Otro aspecto de gran relevancia es observar si este modelo sugerido por Holbrook es posible aplicarlos no solo sobre la experiencia de consumir, sino también sobre la experiencia de producir, y sobre todo sobre la experiencia de cocinar. 

Hasta ahora, no se ha encontrado ningún estudio que guarde relación sobre dicho tema. Existen numerosos estudios donde se muestra que cocinar puede resultar un placer para algunos, mientras que se trata de una carga para otros, que los sentimientos sobre la cocina van a depender de la situación o que las personas cocinan para darse el gusto o para ser bien vistas en sociedad, aunque al parecer nadie señaló tales conclusiones en relación con los trabajos de Holbrook. 

Quizás lo importante radica en la conjunción de todos estos factores, que al final solo demuestran que a unos les encanta cocinar, y a otros, comer.